apetitoff te ayuda a descubrir dónde comer y premia a quienes escanean sus boletas. Los restaurantes nos pagan solo cuando somos capaces de demostrar que les llevamos un comensal nuevo, y la boleta es la prueba.
Ejemplo. Los puntos salen de las reglas del programa, que están publicadas.
A veces, comer fuera te pide demasiada investigación o las recomendaciones te llegan por casualidad. A veces, te falta inspiración y ni siquiera sabes qué palabras buscar en Google.
Campañas de marketing y descuentos generan más movimiento, pero es muy difícil medir cuántos comensales efectivamente son nuevos y cuántos hubieran regresado independientemente.
Tienes pocos días en la ciudad y no te puedes arriesgar a comer en un lugar que no es bueno. Además, si la recomendación viene con un descuento, ¡mucho mejor!
Ganas de comer.
Y de comerse el mundo. El apetito es un instinto primitivo y transversal que, al mismo tiempo, puede llegar a ser sofisticado. Para el restaurante es la otra cara: el hambre de hacer crecer su negocio.
Un descuento en el precio.
Y también apagar la rutina, escaparse a un lugar nuevo, darse un gusto. No es solo una rebaja: puede ser un estado mental.
Come con apetito. Paga con off.
Hacer que descubrir un restaurante nuevo sea tan fácil como volver al de siempre, y que el restaurante pague solo cuando ese descubrimiento ocurre.
Al menos una persona distinta cada día, en cada restaurante y en cada ciudad donde se coma fuera.
ComensalGanas de comer y de comerse el mundo.
RestauranteHambre de crecer y de alimentar cada vez a más gente.
ComensalConocer lugares nuevos.
RestauranteConocer mejor a su cliente.
ComensalDeclarar dónde ya comes, sin inventar.
RestauranteCobrar solo lo que se puede demostrar.